Mi esposa tiene un gran físico. —Albert Einstein

Piraña Social

Mireia Pérez dibuja en directo

Bienvenido al proceso de creación de Una zorra de siete tetas, la novela gráfica que Mireia Pérez está dibujando para ¡Caramba! Asiste a cómo va tomando forma uno de los libros que publicaremos en 2013.

16. Era todo una broma

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No existía ningún tebeo.

La dibujante hizo creer a todo el mundo que estaba preparando su obra maestra: una historia épica y hermosa con dioses, humor y aventuras que haría el gozo de todos los lectores, independientemente de su sexo, su edad o su nacionalidad. Pero todo era una broma. No había ningún tebeo. En realidad la obra era la mentira en sí misma, ya que se trataba de un cómic conceptual.

En el blog iba dejando caer pistas, referencias e incluso páginas falsas elaboradas minuciosamente, dedicadas a proyectar en el cerebro de los lectores aquella lectura de un libro reflejo del arte de hoy, con un estilo y temática de rabiosa actualidad y… completamente imaginario.

Por supuesto, su lectura satisfaría a todo el mundo.

Era una dibujante lista, que contaba con los imprevistos y las posibles desavenencias. Tenía las ideas muy claras y respuestas para todo y en su cabeza la magnitud de la obra y su universo era colosal.

Por desgracia, no se puede decir lo mismo de mí. Llevo casi un mes sin coger el lápiz y la cosa empieza a picar. Los imprevistos han llegado y hay que decir la verdad: será imposible publicar Una zorra de siete tetas antes de Navidad.

Así que para compensar, os dejo con lo prometido.

GAZPACHO DE PEPINO
(Para dos personas)
Ingredientes:

Elaboración:
Mezclarlo todo en la batidora.
Salpimentar al gusto.

Escrito por Mireia Pérez

17. Cómo se hace Una zorra de siete tetas (Segunda parte)

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Si en la entrada anterior expliqué cómo hago para dibujar una página del tebeo, hoy voy a contar aquí cómo hago para colorearla. Utilizo un programa de sobra conocido por todos. Después de escanear el dibujo (en blanco y negro puro) lo paso a CMYK, lo limpio borrando las diminutas manchas que entran en la digitalización y recompongo un poco la página añadiendo un marco blanco en una capa superior que es el mismo por defecto para todas las páginas que siguen este patrón.

El dibujo queda en una capa en modo multiplicar separada del fondo de la imagen. En diferentes capas en modo normal por debajo de la del dibujo aplico el color. Primero de todo, el color de fondo, que dará la tonalidad básica a toda la página. En este caso, como en la escena esta amaneciendo, he escogido un malva.

Como se ve en esta imagen selecciono con el lazo poligonal las zonas que me interesa colorear en otro tono. En este caso la piel del protagonista. Para colorear este tebeo estoy evitando el uso de la tableta, que sí utilicé para colorear mi anterior cómic, La muchacha salvaje, como se ve en este vídeo. Nunca uso más de dos o tres capas para los colores. Que si no me lío.

Tengo intenciones minimalistas con este tebeo. Me gusta que las figuras estén bien definidas, la línea sea clara y las tintas planas. En esta página, por ejemplo, no usaré más de seis o siete colores. Algunos de estos serán variaciones del malva del fondo transformado con la herramienta de saturación e iluminación, como en la columna de detrás del personaje.

Colorear la primera viñeta al completo antes de seguir con el resto de la escena tiene un motivo: definir la armonía de color. A partir de aquí, para colorear el resto de la página, puedo seleccionar directamente los colores que he utilizado en la primera viñeta, es lo más parecido a una paleta que utilizo.

Y repetir el proceso de variaciones sobre el color que da la armonía en los tejados. La gama se define por el malva y los marrones, que se verán rotos por un amarillo que nos va a contar algo… Ya sabréis el qué…

Pero aquí no acaba la cosa. No puedo dejar la línea así porque al imprimir perdería fuerza. Además me interesa que sea de color. Estoy alternando la línea en azul oscuro y marrón. En este caso le pega más la marrón.

Hay varias maneras para cambiar de color la línea de un dibujo, utilizando los canales y cosas así. Mi incapacidad total para prestarle atención a un tutorial me ha impedido aprender a hacerlo, así que utilizo un sistema muy rudimentario —copiar la capa que contiene la línea, crear un nuevo archivo, pegar, seleccionar el negro, rellenar en una nueva capa del color que quiero, llevármela de nuevo al archivo en el que estoy trabajando— pero que me hace muy feliz, así que no intentéis explicarme otro método. No quiero. No me interesa saberlo… Aunque debo reconocer que no las tengo todas conmigo. Todavía no sé si me gusta más con la línea negra o la línea en color.

En la próxima entrada os explicaré como preparar gazpacho de pepino. Está riquísimo.

Escrito por Mireia Pérez

18. Cómo se hace Una zorra de siete tetas (Primera Parte)

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Voy a explicar cómo estoy dibujando el tebeo. Lo primero que hago es sentarme en mi mesa de dibujar. Esto es importante. Me ha costado tiempo entender lo importante que es tener una mesa solamente para dibujar y no andar por ahí con los bártulos. Te permite empezar a dibujar en cualquier momento y no perder tiempo buscando y moviendo cosas de un sitio para otro. Ya sé que parece una tontería, pero eh, cada uno tiene sus ritmos.

He fabricado una plantilla con un cartón. Tiene la medida del espacio que ocuparán las viñetas en la página final. Trabajo sobre una mesa de luz inclinada, de manera incorporada y con los codos al aire. Mis verticales —mis huesos en general— agradecieron este gesto de sobremanera.

En un folio normal hago las marcas con la ayuda de la plantilla. Estoy siguiendo un patrón muy básico, de cuatro viñetas por página (como José Domingo en las Aventuras de un oficinista japonés), que de vez en cuando me salto. Pero poco. Cada viñeta funciona como una ilustración única pero al mismo tiempo intento respetar una composición agradable de la página. Sobre todo a la hora de meter masas grandes o bocadillos.

Aquí se aprecia mejor la plantilla, que no es más que un rectángulo de cartón con unas marquitas hechas con lápiz.

Como se ve no me detengo mucho en los márgenes entre viñetas, esto lo limpio después en el ordenador. Una página a lápiz queda más o menos así. SUPER DETALLADO, ¿eh?:

Después coloco un papel de mejor calidad —depende de si voy a usar agua o no, generalmente es una cartulina Canson— sobre la hoja y enciendo la mesa de luz. Este truco te evita utilizar la goma de borrar después y es lo mejor que he aprendido este año. Se lo debo a Rubén Fernández.

Generalmente dibujo con rotuladores Uni Pin de punta fina. Del número 0.2 o 0.4 pero me gusta mucho también el Pilot Drawing Pen. Para las masas negras y pinceladas uso el Pentel. Lo primero que suelo dibujar son los textos y los bocadillos pero para este libro estoy utilizando muchas veces tintas de color o acuarelas, entonces lo que hago es aplicar las manchas de color primero que nada.

Y luego ya meto los bocadillos. Estos señores rojos solamente dicen YUM YUM todo el rato.

Y luego defino las figuras con el rotu.

Después archivo la hoja, con su lápiz y sus añadidos en una carpeta de esas con hojas de plástico. Las Grafoplas están bastante bien. Ojito que hay algunas muy malas cuyas bolsitas se rompen por menos de nada. Ahí dentro esperará la página a ser escaneada y coloreada, pero esto lo veremos en la segunda entrega de Cómo se hace Una zorra de siete tetas.

Escrito por Mireia Pérez

19. Otras zorras

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Si no quieres saber de qué va la historia que estoy dibujando y prefieres esperar a tener el libro entre tus manos, te recomiendo que no leas este texto. De cualquier manera, lo expuesto aquí no es definitorio y cualquier idea está sujeta a modificación.

La zorra de siete tetas es el animal del destino del protagonista. Algo así como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas o los animales del poder relacionados con los viajes astrales y la meditación. El protagonista es un dios menor heredero de una gran responsabilidad —relacionada con unos misteriosos dioses que viven en lo alto de una escarpada montaña— y que pasa de generación en generación. Su predecesor está a punto de morir, y antes de que esto suceda, el protagonista ha de subir la montaña, recoger una llave… y hacer unas cuantas cosas más.

Este es el punto de partida de Una zorra de siete tetas y me ha costado pulirlo todavía más que encontrar el estilo gráfico que me gustaba para narrar la historia. Ha habido varios intentos. El primero fue éste:

Es bastante bonito y parecido al estilo definitivo. Quizá un poco más laborioso porque estaba utilizando un rotulador demasiado fino y todas esas texturas se perderían en el formato final (que previsiblemente será menor a 17 x 24 cm). Esto forma parte de la secuencia inicial de la primera versión de la historia, que ha sido modificada sustancialmente y ya no tenía sentido incluirla. Me gusta mucho el look del personaje en estas páginas. Es una lástima… El look del prota, por cierto, está un poco inspirado en el del cantante Henry Lee Schmidt.

Estas otras viñetas forman parte del segundo intento que hice. Elegí un formato erróneo (demasiadas viñetas por página y demasiado texto, incluía una voz de narrador que descarté inmediatamente). Además, el personaje larguirucho que aparece era muy importante al principio y al final… me lo he cargado y muy previsiblemente no aparecerá en la historia o se convertirá en otra cosa.

En el siguiente post hablaré de el proceso de trabajo paso a paso y de los materiales que estoy utilizando.

Escrito por Mireia Pérez