Si no ganamos estamos perdidos. —Les Luthiers

Piraña Social

Pedro Villarejo

“¡Hostia, un Teykerman!”. Flipado se quedó Pedro Villarejo el día que se presentó en el colegio con el extravagante muñeco que le había regalado su tío Aurelio. Villarejo era entonces un chaval, pero se le metió un veneno dentro, aquella mañana sin recreo, ante la admiración colectiva. Todavía recuerda “perfectamente” ese primer fetiche: “Era el modelo de Han, el enemigo de Bruce Lee en Operación Dragón”.

Pedro Villarejo es un dibujante de larga trayectoria que apenas ha publicado profesionalmente, a pesar de la amplia y sugerente variedad de registros gráficos que domina. Catalán y reflexivo, versátil y disciplinado, se define con humildad como “tímido e inseguro, el típico dibujante al que le horroriza todo lo que ha hecho en el pasado”. Pedro tanto colabora con Barsowia, como resuelve con humor su tira autobiográfica Calvorota y artistilla, o se marca con el guionista Néstor Verde un atmosférico cómic de realismo sucio e intriga tecnológica llamado Cyberpunks. Y, entretanto, se esfuerza en reconciliarse con su indudable talento y en sobrellevar la neurosis con pragmatismo: “He aprendido, bueno, estoy aprendiendo, a tirar para adelante y no quedarme atascado dándole vueltas a una viñeta o una ilustración”. Como colaboración relevante, en 2011 publicó Oito cancións para oito poemas, un libro-homenaje dedicado al poeta gallego Lois Pereiro.

Al dibujar y publicar las 48 postales de Los fabulosos Teykerman, Pedro Villarejo ha cumplido un sueño infantil. Después de enviar el proyecto a editoriales de cómics y revistas de cine y recibir sucesivas negativas, ¡Caramba! dio el visto bueno. “Casualidades de la vida”, nos cuenta Pedro, “resulta que Manuel Bartual, el editor de ¡Caramba!, también era un fanático de los Teykerman”. Lector de ciencia-ficción, padre de familia y colaborador del guionista Kike Benlloch, Villarejo añade, con esta miniatura fetichista, una entrada importante a su más que interesante portafolio, donde también tienen cabida la ilustración infantil y el cortometraje. “Yo hago muchas cosas pero no por estar en el mayor número de sitios posibles sino porque, a pesar de mi carácter tranquilo, soy un poco culo de mal asiento”, asegura.

En ¡Caramba! le encontrarás en...