Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto. —Woody Allen

Piraña Social

Paco Alcázar

Te vamos a contar el argumento de un tebeo de Paco Alcázar: Semenheces, Piñarrancia y Catastropea eran una marcianitos verdes uniojo que intentaron llegar a la Tierra en una nave que funcionaba a pedales, pero se quedaron a mitad de camino. Hablar, hablaban por los codos. Y en realidad, vivían ellos y sus compatriotas planetarios en los mocos de un griposo que abusaba de los frenadoles.

La imaginación de Alcázar funciona así: sus tebeos suelen ser comedias post-surrealistas que te provocan mal rollo y risa abundante al mismo tiempo. Ejemplo máximo es su serie semanal en El Jueves, Silvio José, esa disección del hijo parásito que todos llevamos dentro. “A mí me cambió la vida entrar en El Jueves”, confesaba hace unos años, después de un larguísima etapa compaginando sus proyectos como historietista y músico con su faceta de currante en los mcjobs más diversos. Si viviste los 90 como integrista de los tebeos, seguro que te tropezaste con la obra mutante de Alcázar, habitualmente publicada en formato fanzine o por mini-editoriales que imprimían raquíticos y encantadores tebeos con grapa. Escarba, escarba, Porque te gusta o Todo está perdido son algunos de sus títulos de entonces. Luego vino su ingreso en la vanguardia como colaborador de NSLM y su definitiva consolidación cultural con El manual de mi mente, la recopilación de trabajos antiguos que Random House Mondadori publicó en 2008, y que ha tenido su continuación en Daño Gratuito (Diábolo, 2011).

Mi faceta como ilustrador está muy diferenciada de mi faceta como autor de cómics”, reconoce Paco, quien asegura sentirse “cada día más a gusto” con esta labor de dibujante comercial para revistas y publicaciones. Ha llegado a colaborar con El País Semanal, aunque es en sus ilustraciones para Rockdelux donde se percibe un magma especial; no en vano, Paco ha sido una figura destacada en la neo-movida de los 2000 como cantante y componente de Humbert Humbert. “Elegí Miembros fugaces como título para la colección de láminas porque me di cuenta de que mis ilustraciones para Rockdelux podían tomarse como una especie de retratos de miembros de algún grupo musical o algo así (ejem, cinta de casette incluida) y añadí lo de ‘fugaces’ por el nombre de la sección Visto y no visto, y por el carácter ‘fugaz’ que tiene siempre cualquier cosa aparecida en prensa”.

En ¡Caramba! le encontrarás en...